Alonso Sepúlveda: Arte, letras, ecuaciones e historia

De niño, a los 6 años, para divertirse inventaba países. Le regalaban libros para colorear con el mapamundi y él, aparte de hacerlo, como estaban en blanco y sólo con las divisiones, él se les inventaba el nombre.

Su nombre completo es Héctor Alonso Sepúlveda Soto –aunque, afirma que “Héctor” solamente lo llaman los médicos–, nació en Yolombó, Antioquia,  donde vivió Bárbara Caballero de Alzate de quien se dijo que fue la “Marquesa de Yolombó” (pero que nunca fue Marquesa), Alonso lo sabe porque le hizo seguimiento histórico en el archivo de la casa parroquial del pueblo. Allá también estudió su bachillerato hasta el año 1966, y vivió ahí hasta que se trasladó a Medellín para continuar con su educación superior.

Alonso sintió el gusto por las matemáticas y la química desde el bachillerato y esto lo vio reflejado en la elección inicial de su carrera profesional: ingresó a Ingeniería Química en la Universidad de Antioquia e hizo 7 semestres. En un momento de ruptura se dio cuenta que todo lo que le interesaba convergía en la física, que ella estaba en la base de todo el conocimiento de la naturaleza, abandonó sus estudios y se fue para su casa a leer y a estudiar solo por año y medio; decidió hacer una relectura de lo que había visto de física, un repaso profundo de matemáticas y por su cuenta estudió relatividad general y especial.

“Me hubiera alcanzado más la vida” dice Alonso al recordar que no se dio cuenta de primera que la física era lo que reunía todo lo que le apasionaba, aun así, finalizó su pregrado en Física en 1975 e incluso desde antes de graduarse (1972) ya enseñaba en el instituto de física como auxiliar de docencia. Actualmente continúa cautivando a los estudiantes  en su curso de “Fundamentos de Astronomía” que  dicta en el primer semestre del pregrado de astronomía de la UdeA.

En 1979 se fue para Nueva York a hacer su maestría poco después de haberse casado, obtuvo un “Master of Arts”–cosa que le gusta mucho es que se considere la física como un arte– en el Hunter College de Manhattan, y cuando se aburría en clases se iba para los museos cercanos a apreciar el arte impresionista y luego estudiaba los temas por su cuenta. Alonso dice estar muy agradecido con esos profesores aburridos porque aprendió mucho cambiando esas clases por unas horas de museo.

No se animó a hacer el doctorado, tomó las cursos básicos con los compañeros que se graduaron de doctores en el exterior y volvieron a dictar cursos de lo que habían aprendido. A Alonso no le interesaba particularmente hacer una tesis más y todo el proceso que estaba involucrado, sino mejor, aprender autónomamente esas temáticas que lo apasionaban y aún hoy, lo siguen haciendo.

Como una mejor alternativa, hizo una pasantía en Italia para trabajar en astronomía en el ICRA (Centro Internacional de Astrofísica Relativista) bajo la dirección del profesor Ruffini, por más de 15 años se fue cada final de año por dos meses para el viejo continente a hacer investigación en morfología de galaxias. Escogió Italia por la carga histórica y artística renacentista, los fines de semana eran los más esperados pues podía caminar por las mismas calles que sus personajes históricos más preciados como Galileo y Lorenzo de Medicci y conocer en persona todo el escenario en que se desarrolló parte de la invención del cálculo diferencial. Sin duda el arte y la historia fue el interés que matizó todo el proyecto, relata Alonso.

Se pensionó en el 2005, pero asegura que jamás se jubilará. Hoy sigue estudiando las materias que eran sus favoritas durante su pregrado: electromagnetismo (del cual escribió un libro), relatividad especial y general e historia de la física (que es el curso que más disfruta enseñar). Cuando él hizo física no existía un curso de historia, así que con un compañero creó un curso que hasta ahora se da en la UdeA, afirma que cualquiera que sea la rama del conocimiento se requiere de un contexto histórico para poder aprenderla mejor, pues en sí, es la historia del conocimiento.

Se define como físico por vocación y astrofísico por oportunidad: Su pasión va por la física pura y se la pasa todo el día pensando en las leyes naturales que dominan el mundo, aunque estudia la astronomía y la cosmología, nunca deja de pensar en el tema inicial que es que todos estos trabajos están fundamentados en la física, para él la astrofísica es la ejemplificación de las leyes físicas en el cosmos.

De sus libros, el que más disfrutó en su proceso de escritura fue “Los conceptos de la física” pues fue un proceso gradual de muchos años, de hecho, no siente que ninguno de sus libros alguna vez haya tenido que “sentarse a escribirlos” sino que vinieron como el fruto de un trabajo continuo a lo largo de sus años de docencia universitaria.

Le gustaría que le recordaran como un profesor encantado con el conocimiento. Una de las cosas que le gusta permanentemente es hacer sus clases con la intención de que le entiendan y le gustaría que sus estudiantes siempre digan que le entendieron.

 

Conociéndolo mejor con unas cuantas preguntas…

 

¿Con qué época de la historia Alonso tiene más conexión?

Históricamente hablando se conecta mucho con la época de 1890 a 1930 pues para él que trabaja en física es una época de renovación, pues es la época del surgimiento de la mecánica cuántica y la teoría de la relatividad general y especial. Pero también se conecta con la época del surgimiento del impresionismo, del psicoanálisis, del surrealismo y del dadá; es una época que culturalmente es sumamente rica y Alonso realmente disfruta navegar en esas aguas. Le hubiera gustado haber nacido en Florencia en la época de Lorenzo de Medicci y caminar en el puente Vecchio donde caminaba Dante Alighieri y Beatriz Portinari “la mujer imposible”.

 

De Claude Monet – wartburg.edu, Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5504881

 

¿Cuál es ese descubrimiento científico que más se alegra de haber estado vivo para presenciar?

Sin duda, la detección de las ondas gravitacionales en el 2015 por parte del proyecto LIGO, pues es un tema que ha estudiado desde hace mucho tiempo y que más bonito le parece pues es una predicción de ondulaciones del espacio tiempo por parte de la teoría de la relatividad general. También predice que el adelanto científico que marcará el siguiente siglo es la utilización de la astronomía gravitacional para el estudio del Universo. Se imagina antenas que muestren el interior de los agujeros negros, los cuásares y otros objetos celestes poco estudiadas y poco conocidos hasta el momento.

 

Le pedimos que nos recomendara tres libros y nos dio estos (aunque dijo que tres libros es muy poquito y que se siente en deuda con otros veinte):

El dato más poético que nos puede dar acerca del Universo es, sin duda, que las estrellas son “El gran alquimista”, ellas son hornos nucleares y la materia de la que estamos hechos fue fabricada en las estrellas. Es poético porque Omar Khayyam aseguraba eso mismo en su poesía del siglo XII que “somos hijos de las estrellas” hoy es realidad y sigue siendo poético.

Su recomendación para los jóvenes que estudian astronomía es que ésta, aunque no es una profesión rentable, da satisfacciones como ninguna otra, pues le sirve a uno para saber qué lugar ocupa uno en el Universo y a su juicio, poquitas cosas dan tanta satisfacción como responder a preguntas como ¿cuál es la edad del Universo? ¿Cuál es el origen de la vida? La astronomía, más que servir para ganarse la vida sirve para darse cuenta que desde el rinconcito de galaxia en el que estamos podemos entender el Universo en donde vivimos.

 

Crédito de la caricatura: Alejandro Rúa.

Sobre el Autor

Lorena Aristizabal

Miembro de la junta directiva de la Sociedad Antioqueña de Astronomía desde Marzo de 2017. Trabajando por la divulgación de la ciencia desde diferentes ámbitos desde hace ya algunos años.

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